El traumatismo craneoencefálico por maltrato, también conocido como lesión cerebral traumática adquirida, o síndrome del bebé sacudido, es un tipo de traumatismo craneoencefálico provocado por maltrato.
Este tipo de traumatismo puede estar provocado por golpes directos en la cabeza de un bebé o niño pequeño, el hecho de tirar o dejar caer al bebé o de zarandarlo o sacudirlo. Los traumatismos craneoencefálicos son la principal causa de muerte por maltrato infantil en EE.UU.
Cuando juegas tirando a un niño al aire le puedes causar daño cerebral permanente y, en algunas ocasiones la muerte! A esto se le llama síndrome de bebé sacudido.
Este tipo de traumatismo puede estar provocado por golpes directos en la cabeza de un bebé o niño pequeño, el hecho de tirar o dejar caer al bebé o de zarandarlo o sacudirlo. Los traumatismos craneoencefálicos son la principal causa de muerte por maltrato infantil en EE.UU.
Cuando juegas tirando a un niño al aire le puedes causar daño cerebral permanente y, en algunas ocasiones la muerte! A esto se le llama síndrome de bebé sacudido.
Síndrome del bebé sacudido
Con tan solo tres segundos usted puede causarle daños irreversibles a su niño, ese tiempo es lo que tarda el Síndrome del Bebé sacudido, por eso nunca debe permitir que lancen a su bebé al aire, ni que lo sacudan. Este síndrome se refiere a un tipo de lesión cerebral que sucede cuando sacudes con violencia a un bebé o niño pequeño. Esos movimientos o sacudidas pueden causar hemorragias en las retinas o hemorragias en el cerebro. Más lesiones ocurren cuando tiras al bebé sacudido en una superficie, resultando en el síndrome de impacto sacudido.
El cerebro rebota
Cuando sacudes a un niño pequeño o bebé, el cerebro rebota desde un lado hacia el otro contra los lados del cráneo. Los bebés poseen cabezas muy grandes y pesadas en proporción con el resto de sus cuerpos. Esto provoca magulladuras, hinchazón, y hemorragia en el cerebro que es más pequeño que el cráneo.
Algunas de las consecuencias de sacudir a los bebés o niños pequeños son verdaderamente extremas.
Tales como:
Daños al cerebro
Ceguera
Pérdida auditiva
Trastornos del habla y del aprendizaje, incluyendo retraso mental
Ataques epilépticos
Daño al cuello y a la espina dorsal, que puede llevar a disfunciones motores que varían en severidad desde torpeza a paralisis
Muerte
